• JC Igartua

OCTAVIO “PICAS” BECERRIL ¡EL HOMBRE DEL ALFILER!


En el fútbol mexicano y seguramente en el mundial también, siempre han existido figuras icónicas por su gran forma de jugar, o por características especiales de su indumentaria o quizá por el arreglo de su pelo, en fin, sobran características que los hacen diferentes y que los hacen trascender en la historia.

El Necaxa no ha sido la excepción y en su historia legendaria han transitado varios elementos que reúnen los requisitos y de los que podríamos hablar, pero en esta ocasión me referiré a un icono del Necaxa de los 90´s, personaje muy querido por la afición necaxista, tremendo y muy veloz defensa central, me refiero, ni mas ni menos, que al gran Octavio Becerril mejor conocido como “El Picas”.

¿Y porque “El Picas”?

Octavio nació en el Barrio Mágico de Azcapotzalco en la Ciudad de México. Esta área esta conformada por las Colonias roma, Hipódromo Condesa, Hipódromo y Condesa.

Inicio su desarrollo como jugador de fútbol en las divisiones infantiles del Club Deportivo Toluca, donde permaneció hasta debutar a los 21 años en el Torneo PRODE 85.

Con los Diablos Rojos permaneció hasta la temporada 1990-91 siempre como central titular indiscutible hasta que al final de esta se mudo a Veracruz donde permaneció con los Tiburones Rojos hasta el final de la temporada 1993-94 en que ha petición de Manolo Lapuente DT del Necaxa llego a redondear el gran equipo de la Década de los Noventas.

¿Pero decíamos que porque “El Picas”?

Pues resulta que, durante su larga estancia en Toluca, y justamente en un enfrentamiento contra los Rayos del Necaxa, el buen Octavio Becerril se gano el sobrenombre de “Picas” al quitarse de encima a Ricardo Peláez picándolo con un alfiler, lo que ocasiono que Ricardo lo persiguiera reclamándole ante la complacencia del arbitro que ni se entero de la acción.

Al final del encuentro Octavio reconoció su falta, pero señalo que “es cosa de hombres dentro del terreno de juego”.

A partir de este momento todos lo conocieron como “Picas”, apodo ganado a punta de alfiler.

Se dice que Octavio siempre llevaba consigo un alfiler bien escondido que utilizaba para intimidar y sacar de quicio a sus rivales.

En Necaxa y junto al chileno Eduardo Vilches, formaron una pareja de centrales inolvidable y fundamental para la obtención de los Campeonatos de Liga 1994-95, 1995-96 y el Invierno 1998, la Copa México 1994-95, Recopa CONCACAF y Copa Campeones de CONCACAF.

Si estuviéramos hablando de luchadores, sin duda Eduardo Vilches pertenecía a los técnicos y “El Picas” sin duda a los rudos, los rudos, los rudos de Rudolandia.

Después del Campeonato de Verano 2000 y victima de muchas lesiones decide retirarse.

“El Picas” lleva tatuados los colores de Necaxa y todavía, en la actualidad, esta a la espera de una oportunidad para dirigir a sus queridos Rayos.

¡Personaje de Leyenda! ¡Idolazo!

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