leyendas necaxistas

Un “Loco” marcó el primer gol mexicano en el Estadio Azteca

Durante la nota de la tienda “Leyenda Futbol”, Terra tuvo la oportunidad de conversar con Roberto ‘Loco’ Martínez, quien vestido del Necaxa, fue el primer mexicano en marcar gol en el Estadio Azteca.

Agustín Pechiche, tío de Alan Peniche; fabricante de playeras retro de futbol, es el enlace de ambos; y es Agustín, recordado por el centro que permitió al ‘Loco’, marcar ese tanto histórico.

El gol de Martínez quedó enmarcado en el juego del domingo 5 de junio de 1966, segundo partido: Necaxa vs. Valencia de España; después de la inauguración del “Coloso de Santa Úrsula” (29 de mayo de 1966, América vs. Torino de Italia). “Hice el gol del empate, de cabeza, a Pesudo, por el centro de Agustín Peniche; nos ganó el Valencia 3-1”, narra Roberto.

-¿Cómo se recuerda un tanto como éste?

-En esos tiempos nos pagaban para hacer los goles; era una alegría normal, meter el gol sin hacer todo lo que están haciendo los jugadores modernos: piruetas.

Para Roberto Martínez, el Necaxa es su club, donde debutó, menciona que es difícil que pueda perder su afición, así estén en la Liga Ascenso MX (Segunda División).

Cuenta que los ‘Rayos’ están siendo dirigidos por su alumno: Jaime Ordiales; agrega que éste, “está caminando bien, haciendo las cosas bien, espero que haga bien todo para que pueda subir otra vez el Necaxa”.

“En mi época se jugaba con zapato grueso, los tacos más grandes. Mi padre era zapatero. Yo aprendí de él (fabricando mis zapatos) agarraba monedas de centavos (diferentes tamaños) hacía un cubito (tacos)”, relata. También describe a los balones de antes, como “pesados, mucho más cuando llovía”.

Compara Roberto ‘Loco’ Martínez, el ayer con el hoy: “La tecnología ha cambiado bastante; tanto las canchas, como los balones, como la ropa, como lo que ganan, como viajan y como viven (los futbolistas); eso es bueno, que lo sepan aprovechar”.

FUENTE: deportes.terra.com.mx

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Necaxa, “El equipo de la década de los 90′s” en México

Su himno marca que son “un equipo vencedor”, algo que dejaron de manifiesto desde sus inicios y que ratificaron con mucha gloria en los 90, conquistando el mote del “equipo de la década”.

 

Es el Necaxa, cuyo grito de batalla de “Fuerza Rayos”, obedece a su cuna electricista en el Distrito Federal. Fue el 23 de agosto de 1923 cuando el ingeniero William H. Fraser, gerente de Luz y Fuerza decide fusionar la escuadra local con la de “Tranvías”. No obstante, la Federación no permitía que los equipos llevaran el nombre de empresas privadas.

Así, bajo dicha restricción, nació el Necaxa, en honor al río y presa del mismo nombre, la cual generaba la energía de la compañía. Los primeros compases fueron de éxito, pues el naciente club se erige como bicampeón de la Copa Eliminatoria (1925 y 1926), luego de derrotar al América y al España, respectivamente.

En 1930, la entidad contaba con uno de los estadios más bonitos de la Ciudad de México, el Parque Necaxa, lo cual daba solidez y cuadraba con su prominente historia, pues el 14 de septiembre de ese año, vencieron 5-4 a la Selección Mexicana.

Los ‘rojiblancos’ se convirtieron en el equipo más popular de México, bajo la dirección del austriaco Ernesto Pauler, quien obtuvo en los años 1934-35 una temporada inolvidable, conquistando los títulos de: Campeón de Campeones, Campeón del D.F, Campeón de Liga, Campeones Nacionales y Campeones Centroamericanos, este últimos en El Salvador, pues el cuadro ‘electricista’ fue disfrazardo de Selección Nacional y participó, ganando todos sus encuentros y conquistando la medalla de Oro, recibiendo primera vez en la historia del futbol mexicano, el sobrenombre de ‘Campeonísimo’.

Entonces se asomaban las figuras y la primera de ellas fue el legendario Horacio Casarín, quien debutó el 9 de febrero de 1936 a los 17 años, en un partido contra España en el cual anotó un gol; su calidad técnica y olfato lo convirtieron en el primer gran ídolo necaxista y con él los ’Rayos’ conquistaron los títulos de liga de 1936-37 y 1937-38.

Más tarde vino la leyenda de los 11 hermanos, pues sus jugadores se entendían en el  terreno de juego a la ‘Poeta’ Lozano, Hilario ‘Moco’ Lopéz, Julio ‘Chino’ Lores y Luis ‘Pichojos’ Pérez, éste último de gran carisma por su condición de extremo ‘volador’ por izquierda.

Sin embargo, el incendio del Parque Asturias en 1939 marcó un punto de inflexión claramente descendente en la historia de la oncena capitalina, que cuatro años más tarde (1943) desapareció, conservándose con muchos esfuerzos en la Liga Menor por siete años, hasta que en 1950 se da su esperado retorno.

Diez años después, los electricistas  ganaron el título de Copa en 1960 y al año siguiente, en el estadio Olímpico Universitario, derrotaron al Santos de Brasil con el Rey Pelé en las filas de la escuadra brasileña. En ese histórico juego, el ‘Morocho’ Dante Juárez anotó dos tantos y sirvió los otros dos para que Necaxa ganara y su actuación fuera recordada como el mejor partido de un equipo mexicano.

Otra tragedia ocurriría para su afición el 22 de octubre de 1971; el equipo se endeudó demasiado con sus jugadores y la directiva decide vender el club a unos empresarios ibéricos que inmediatamente cambian el nombre por el de ‘Toros’ del Atlético Español, equipo que también tuvo momentos luminosos al disputar la Final por el título en la temporada 1973-74, cayendo ante Cruz Azul.

A pesar de esto, la afición se sintió traicionada y le retiró el apoyo al cuadro ‘rojiblanco’, prefiriendo en su mayoría apoyar a otros clubes contemporáneos.

De este modo, en 1982, tras 11 años de ser Atlético Español, la directiva decide retomar la identidad del Necaxa y sus colores, por lo que el cuadro vuelve a Primera División; pese a esto, el arrastre con los seguidores decayó mucho y libraron dos descensos, en 1983 contra la Universidad de Guadalajara y dos años más tarde ante el Zacatepec.

Tras algunos años de lucha, en la campaña 1989-90, al mando del paraguayo Aníbal Ruiz, inició la transformación necaxista y máxime, con la llegada del ecuatoriano Alex Aguinaga, a la postre su más grande jugador de todos los tiempos.

Con Aguinaga y  otros valores extranjeros de renombre, tales como los chilenos Eduardo Vilchez e Ivo Basay, lo mismo que el argentino Sergio ‘Ratón’ Zárate, así como una buena base de mexicanos compuesta por el portero Nicolás Navarro, Ignacio Ambriz, Octavio Becerril, José María Higareda y el ‘floreciente’ Luis Hernández, sin olvidar a los cuñados Alberto García Aspe y Ricardo Peláez, el Necaxa consigue su primera corona liguera bajo el mando de Manuel Lapuente, merced de un 3-1 global en el estadio Azteca ante Cruz Azul

Este plantel se solidificó, se le incrustaron piezas como el alemán Uwe Wolf y mantenían la tónica de defenderse bien y atacar con un contragolpe voraz, muy el sello de su técnico, quien abrió los caminos para un bicampeonato, logrado ante el Celaya por el criterio de goles como visitante (1-1 global) en la campaña 1995-96.

El Necaxa estaba convertido en un cuadro poderoso, que incluso peleó por el tricampeonato con la invención de los torneos cortos en el Invierno 96’, en el que Santos Laguna le quitó dicha aspiración.

Después de protagonizar varios bemoles, la oncena necaxista logra su tercera y última corona de liga en el Invierno 98′, con el recién desempacado Raúl Arias en su banquillo, luego de derrotar en la Final de Vuelta en el estadio Jalisco a las Chivas (2-0), gracias a los goles de Salvador Cabrera y el uruguayo Sergio Vázquez.

Fue la penúltima vez en pleno, pues si bien no faltó el ‘desfile’ de grandes jugadores, tanto mexicanos formados en sus Fuerzas Básicas como foráneos de buen nivel, medianamente rentables, un decoroso tercer lugar en el Mundial de Clubes de 2000, derrotando en penales elReal Madrid, fue la antesala del declive.

Bajo ese contexto, a caída en la Final del  Verano 2002 ante el América y la escasa convocatoria en el DF, le dieron un nuevo aire a la institución, que en 2003 ‘daba a luz’ en Aguascalientes.

El proyecto parecía asombroso  y el innovador estadio Victoria era un aliciente para revivir etapas triunfales; sin embargo, esa sólo llegó al hacerse del Interliga 2007 y participar con escaso brillo en la Copa Libertadores, pues no han llegado cimientos firmes y dominan los altibajos, ya que el equipo descendió al término del Clausura 2009 y aunque recuperó su lugar en 2011 para volver a Primera, no eludió la ‘quema’ y volvió a caer a la Liga de Ascenso, donde hoy lucha para  retomar su protagonismo en la máxima competición, sitio que por historia le pertenece.

FUENTE: deportes.terra.com.mx

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Sobreviviente del Campeonísimo


Rodeado por su esposa, hijos y nietos, don Ricardo Gómez García dice que la memoria le falla porque en su época de futbolista el balón era de cuero y estaba muy pesado. Sucede que, desde su posición, mediocampista, le tocaba responder los despejes del arquero rival con la cabeza. Lo dice de broma, pero en la charla comentamos con sus familiares que esto podría ser cierto, a la luz de los estudios científicos recientes.
Hoy cumple 96 años de edad, pues nació el 10 de abril de 1917 (el año de la Constitución). Su hijo Arturo, de 62 primaveras, está seguro que es el único sobreviviente del Campeonísimo Necaxa, aquel equipo que batió marcas a nivel nacional e internacional a medidos de los años treinta del siglo pasado. Sus hermanos concuerdan, pues todos los compadres de su progenitor han fallecido.
Reportes de prensa señalan que don Ricardo formó parte de la alineación con que el equipo electricista enfrentó a la Selección Nacional, el 14 de septiembre de 1930, en la inauguración del Parque Necaxa, en su momento un inmueble vanguardista, que se ubicaba cerca del Parque del Seguro Social, en la zona que devoró el Centro Comercial Parque Delta.
El presidente Pascual Ortiz Rubio dio la patada inaugural de ese cotejo que terminó ganando el cuadro rojiblanco por 5-4, pero de eso no podrá platicarnos don Ricardo, quien prefiere escuchar atento cómo sus hijos hablan en su nombre.
En el Necaxa militó, de acuerdo a lo platicado con esta animosa familia y a recortes de prensa, de 1930 a 1943, no siempre en el cuadro titular, no le tocó ser parte de los 11 hermanos, pero siempre estuvo ahí, a veces de estrella, a veces en la banca, hasta que el equipo desapareció por primera vez, tras el asesinato de su mecenas, el ingeniero W. H. Frazer.
***************
Los recuerdos se van entretejiendo entre todos, en esta casa por el rumbo de Coapa, al sur de la Ciudad de México, en la que vinimos a encontrar a don Ricardo luego de algunas pesquisas, que contaron con el factor suerte y un mensaje directo de twitter en el momento adecuado.
Esos recuerdos se alojan, en parte, en una desvencijada maleta de cuero en la que don Ricardo guardaba sus avíos de futbolista cada vez que viajaba y de la que Arturo se ha convertido en depositario. Ahora contiene ajados recortes de prensa de aquella época gloriosa. Casi todas son hojas amarillentas, pues la vez más reciente que lo entrevistaron, asegura Arturo, fue en 1987, por parte del Novedades. Se podría decir que este hombre bigotón, de carácter juvenil, es el guardián de los recuerdos de su padre.
En la maleta todavía se nota, tenue, el escudo del legendario equipo. Y arriba, casi ilegible, el nombre de Ricardo Gómez García. Doña Agustina, madre de don Ricardo, fue la que originalmente recopiló estos jirones de historia, entre los que sobresalen algunas columnas de Manuel Seyde, el decano de los periodistas deportivos. Después pasaron a manos de don Ricardo, quien a su vez encomendó la tarea de preservarlos a su hijo Arturo.
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Las anécdotas, esas sí, son de todos.
A su hija Norma le entusiasma una historia que nos devuelve al primer párrafo. “Dile que te cuente, vas a ver que sí se acuerda”, anima al reportero. Resulta que, ya en los años sesenta o setenta, cuando Nacho Trelles era entrenador del Cruz Azul, le estaban haciendo una entrevista y don Ricardo deambulaba por ahí cerca. En eso, alguien pateó un balón hacia donde se estaba realizando el encuentro periodístico, que seguramente iba ganando don Nacho, y don Ricardo, servicial, devolvió el balón (ya de los nuevos, ligerito) con la fuerza que consideró necesaria. “Le pegué muy fuerte –musita–. Acostumbrado a las pelotas con las que jugábamos nosotros. La saqué del campo”. Los presentes miraron atónitos la trayectoria del esférico disparado por un señor ya otoñal.
Esas pelotas de cuero, cuando se cabeceaban, en verdad lastimaban el cráneo. La enfermera que tiene bajo su cuidado a don Ricardo aventura la teoría de que los dolores de cabeza que a veces sufre esta leyenda viviente son consecuencia de esa época en la que le tocaba rechazar los despejes del guardameta rival.
Don Nacho Trelles, en una entrevista de las resguardadas por Arturo, se expresaba así de Ricardo Gómez García: “Yo jugaba de centro medio, a la antigua usanza, delante de mí estaba Ricardo Gómez, más fuerte y vigoroso. Yo era un esmirriado a su lado”.
Vaya dinastía la del Necaxa, que en los años treinta era el equipo más popular de México, con la obtención de cuatro títulos de liga (1932-1933, 34-35, 36-37 y 37-38). En todos ellos estuvo presente, a veces jugando, a veces en otra faceta, don Ricardo, pues acompañó al equipo hasta que desapareció por primera vez.
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Fuerte sí era, queda claro, además de atlético, a juzgar por una foto enmarcada que ocupa un lugar preferencial en este hogar, en la que se ve a don Ricardo disputar un balón por los aires con un brinco fenomenal. Sus hijos dicen que el de enfrente era un jugador apodado el “Chanclas”, del Atlante.
Quizá por eso, en el Oro, a donde fue a parar en el año de 1945, jugó un poco más retrasado. Se suponía que, en la formación que se estilaba entonces, había dos defensas, tres medios –uno de ellos central, posición de don Ricardo– y cinco delanteros.
Los reporteros de aquel entonces criticaban a don Ricardo por jugar más atrás de lo acostumbrado, pero quizá era un visionario, pues le tocó inventar la posición de zaguero central, asegura, orgulloso, su hijo Arturo. Así que Rafael Márquez, quien brilló con el Barcelona en esa zona del campo, le debe, en parte, su éxito a este pionero de las canchas.
Don Ricardo está atento a la charla, siempre con una sonrisa en el rostro. De hecho, su hija Gilda está segura de que esa es su receta de la longevidad. Siempre está haciendo bromas de todo. En este instante se pone a hacer fintas de boxeo frente al reportero. Le preguntan del Necaxa y dice: “Esta es Mi-Caxa”, con una risita traviesa.
Entre partido y partido, formó una familia unida. Con su esposa Alicia Tenorio, quien se encarga de enfatizar que es mucho más joven que él, procreó cinco hijos: Arturo, Laura, Gilda, Norma y Ricardo. De ahí surgieron ocho nietos (uno de ellos, Ricardo Saint Jean Gómez, de 11 años, no se separa de su adorado abuelo durante la entrevista) y cuatro bisnietos.
–¿Todavía ve partidos de futbol? –Se le inquiere–.
–Sí.
–¿Y le gustan?
–¡Cómo no!
–¿Algún favorito?
–No tengo. Los veo nada más y todo, pero no tengo favoritos. No sé cuál es el mejor.
Sus hijos dicen que ver futbol, cualquier partido, lo relaja, pero más si es el Necaxa, de cualquier época. Incluso habla dormido de sus tiempos como centrocampista de ese club de amigos, casi hermanos, que era el equipo electricista. Ya no pregunta, pero de todos modos sus hijos prefieren ocultarle que el cuadro hidroeléctrico ahora está en Liga de Ascenso. O Segunda División, como le llamaban los hombres de entonces.
Mejor que no le digan que ese equipo, bautizado “Campeonísimo” por Paco Martínez de la Vega, que en 1935-1936, bajo la dirección del austriaco Ernesto Pauler, conquistó los títulos de: Campeón de Campeones, Campeón del DF, Campeón de Liga, Campeones Nacionales y Campeones Centroamericanos, ahora va en sexto lugar general de la Liga de Ascenso, con 17 puntos.

FUENTE:estadiodeportes.com.mx

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Horacio Casarin: Un amor que duró toda la vida

Por: Carlos Calderón

Uno de los máximos ídolos del futbol mexicano, es Horacio Casarín.

Horacio, quien debutó a muy temprana edad con aquel equipo del Necaxa de los llamados “Once hermanos”, era considerado por estos como el hermano menor. Le llamaban “El Chamaco”, aunque dentro de la cancha parecía todo un veterano con sus goles de todo tipo, la manera como se quitaba rivales de encima para lograr espectaculares tantos.

Las viejas generaciones recuerdan sus palomitas, las medias voleas y sus recortes antes de tirar a gol. Las nuevas generaciones, pueden apreciar algunos de sus goles en la película “Los Hijos de don Venancio” (1944), que por cierto fue la primera en México en tratar el tema del futbol.

Pero bien, si Horacio fue un gran ídolo de multitudes, lo que ahora les voy a contar es algo de su vida personal, porque no sólo de futbol vive el hombre.

Horacio debutó cuando contaba con 17 años y casi de inmediato se ganó el gusto de la afición, sobre todo de las adolescentes, que veían en él no sólo al futbolista, sino a un joven atractivo, educado y de buena familia. Revistas de la época, como Futbol, un semanario que se agotaba en cada plaza que se vendía, dedicó varios números al singular “Chamaco” que ya comenzaba a destacar en la misma Selección Mexicana.

Una joven de apenas 14 años, acudía cada vez que el Necaxa jugaba para ver al equipo de sus amores, pero también para ver de cerca a Horacio Casarín.

La muchacha en cuestión se llamaba María Elena King, hija de un inglés aficionado al futbol y de una mexicana, nació en Mérida Yucatán y a la edad de 10 años la familia decidió radicar en la Ciudad de México.

“Al principio iba por curiosidad” –cuenta María Elena “pero al poco tiempo me volví aficionada de hueso colorado y entusiasta apasionada. ¿De qué equipo? Del Necaxa. Ese cuadro que jugaba tan bonito con sus jugadores enfundados en la camiseta rayada, blanca y roja. Era el comienzo de 1938 y el Necaxa había sido Campeón las dos temporadas anteriores…”, “Yo adoraba a los jugadores…pero, sobre todo…a ese muchacho rubio, mucho más joven que sus compañeros que corría como gamo y metía tantos goles…”.

No había partido que jugara el Necaxa que se perdiera.

Como cada 8 días, María Elena acudió a ver a su Necaxa querido la mañana del último domingo de mayo de 1938. El conjunto rojiblanco, jugaba en contra del Marte en el Parque España, un bello estadio de madera enclavado en la Calzada de la Verónica, muy cerca de lo que hoy en día es la llamada Plaza de las Estrellas, en Melchor Ocampo.

Aquella cálida mañana, María Elena apostó a uno de sus primos su domingo, un peso de plata que le había dado su padre. Al término del primer tiempo, el Necaxa perdía 2-0. Aprovechando su cercanía con el campo, ya que se encontraban en la primera fila, al ver que los jugadores salían rumbo a los vestidores, sin pensarlo, María Elena le gritó a Casarín “¡Qué pasa! ¡Por qué están jugando así!”

Horacio, sonrió, y viéndola directo a los ojos le dijo por medio de señas que iban a ganar. Sin embargo, esto no ocurrió, el Necaxa recibió otros dos tantos, por lo que la bella aficionada perdió su peso.

“Por la tarde, derrotada y sin dinero” –Cuenta María Elena- “me fui a caminar por la Alameda de Santa María la Ribera…La Alameda era el refugio de mis alegrías y tristezas. ¿Y a quién creen que me encontré allí? Nada menos que a mi ídolo, Horacio, que también vivía en la Colonia Santa María…”.

María Elena, que como ya he comentado tenía apenas 14 años, se acercó a Horacio y le reclamó el porqué habían perdido. El futbolista, sorprendido, se puso a darle explicaciones y sin darse cuenta se pusieron a platicar un buen rato, hasta que ella se despidió, ya que tenía que regresar a casa.

¡Horacio quedó prendado de aquella muchacha! Averiguando por aquí y por allá, se dio cuenta de que vivía a tan solo cuatro cuadras de su casa. Así, esperó impaciente a que llegara el fin de semana y el sábado, llegó al domicilio y tocó la puerta, preguntando por la joven de ojos hermosos.

María Elena salió y aceptó –con el permiso de sus padres- la invitación para ir al cine.

Aquel sábado 5 de junio de 1938, inició un noviazgo que duró tres años y medio. El 10 de diciembre de 1941, el futbolista, el gran ídolo mexicano, contraía matrimonio con María Elena. Él, tenía 23 años, ella acababa de cumplir los 17.

Cuando anunciaron su casamiento, escucharon voces de todos lados “Son muy jóvenes” ¡”Están locos!” “Espérense unos años” “¿Es futbolista? ¡No te podrá mantener!”.

Ellos decidieron que querían casarse y la historia está ahí. ¡Poco más de 63 años de feliz matrimonio! Tuvieron tan solo un hijo, la vida les negó el poder tener más, cuando ellos hubieran querido por lo menos cuatro.

La última década, Horacio la vivió afectado por el Alzheimer, siempre acompañado por el amor de su vida. Podía olvidarse de todo y de todos, pero jamás a su preciosa María Elena. ¡Ella era su memoria!

El 21 de febrero del 2005 repentinamente María Elena murió. La noticia tomó por sorpresa a todos. ¿Qué sería de Casarín?
Horacio, con todo y su enfermedad, se dio cuenta de lo que pasaba, le lloró a María Elena y le sobrevivió apenas dos meses más.  El viejo ídolo murió de tristeza el 10 de abril del 2005.

¡Un amor que duró toda una vida!

FUENTE: mediotiempo.com

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LEYENDAS NECAXISTAS: El Nuevo Necaxa

Por: Juan Carlos Igartua

El año de 1971 es un año que los aficionados necaxistas recordamos con tristeza. Y como no, si fue la segunda ocasion que el Necaxa desaparecio de la Primera Division Nacional producto de la mala administracion, deudas con jugadores y con la FMF y entonces el equipo es vendido a un grupo de empresarios españoles, quienes le cambian el nombre al equipo convirtiendolo en los Toros del Atletico Español.

Esta pesadilla dura hasta 1982 en que desaparecen los Toros del Atletico Español para darle su lugar de nueva cuenta al Necaxa.

Durante esos 11 larguisimos años, el Sindicato Mexicano de Electricistas SME de la Compañia de Luz y Fuerza del Centro patrocinaba en la Tercera Division al equipo “Electra” con sede en  Necaxa, Puebla cuna del necaxismo y lugar donde se encuentra ubicada la Central Hidroelectrica de Necaxa a quien debe su nombre nuestro querido equipo. Este equipo en poco tiempo ascendio a la Segunda Division Profesional (actual Liga de Ascenso) y queriendo revivir los colores rojiblancos el SME los convierte en los “Kilowatitos” del Nuevo Necaxa.

Queriendo revivir este importante momento de la historia necaxista hoy les comparto un poco de la gran historia de este equipo, ojala la disfruten y les traiga muchos recuerdos.

NUEVO NECAXA

Bajo la sabia conducción de Jesús Prado, el equipo electricista quiere llegar a la primera División

En el año del campeonato de Fútbol “México 70”, luego de que la franquicia de los Electricistas del Necaxa fuera transferida al Atlético Español, el Sindicato Mexicano de Electricistas, encabezado por el entonces Secretario General, Jorge Torres Ordoñez se dio a la tarea de revivir los colores rojiblancos de los electricistas, que tuvieron su mas alto blasón en aquel “Campeonisimo” conjunto de los “Once Hermanos”.

Una vez mas era en el seno del Sector Eléctrico en donde nacía una llama de amor por el fútbol De nueva cuenta los deportistas de tan importante grupo se lanzaban a la intrépida lucha de hacer sonar fuerte el grito de guerra de los albirojos.

La empresa no era nada fácil Había que recomenzar desde nada y sin escatimar fuerzas se dieron a la tarea de dar forma a la idea. Primeramente buscaron el sitio apropiado para instalar la que seria la sede, esta responsabilidad correspondió a la población de Necaxa, en el Estado de Puebla, donde su ubica importante conjunto hidroeléctrico

Asi nació el “Electra”, equipo que tras meteórica estadía en la Tercera División logro integrarse al Sector Intermedio. En la Temporada 1973-74 debuta en esta división y desde un principio da muestras de poderío En su segundo año de vida, la campaña correspondiente a los años 1974-76, logra calificar a la Liguilla Final y aunque no llego a disputar el ascenso dio muestras de ser un conjunto de calidad y buen fútbol La simiente tomo fuerza y en la Temporada 76-77 logra realizar su mejor actuación de su joven historia, logro acumular 65 puntos por 66 del Atlante, quien a la postre se corono Campeón y logro el inmediato retorno a la Primera División

ACTUALIDAD

Los llamados “kilowatitos”, son considerados en el ámbito de la Segunda División un escollo muy difícil de pasar para todos aquellos que pretenden colarse a la gran final.

Forman un conjunto de oficio y experiencia, que saben darle a la pelota la cadencia requerida para tomar el mando de las acciones. Han logrado balancear de tal forma sus lineas que ha la mitad del terreno cuentan con elementos de buen toque y excelente control en la linea de ataque, la juventud de sus artilleros les da ventaja en las acciones en las que la velocidad es factor primordial para adueñarse de la posibilidad de conseguir los goles.

Respecto a sus hombres del cuadro bajo el comentario general es de que se trata de una cuarteta de verdaderos mastines. Férreos en la marca, raudos en el cruce y osados a la hora de irse al ataque. José Luis Samano, su arquero, es una seguridad bajo el marco y a el se debe que sean de los menos goleados.

En la primera mitad de la campaña, llegaron a liderar el Grupo Cuatro y aun aunque a ultimas fechas se han metido en una racha no del todo agradable, siguen con enormes posibilidades de calificar junto con el puntero Texcoco.

Se corren versiones de que podría cambiar de manos a final de temporada. Asi mismo de que la Sección radicada en la población de Necaxa se haria cargo del sostenimiento del conjunto. Solamente son rumores, pero quizá ello haya provocado el que la inquietud se adueñara de los jugadores en detrimento de su rendimiento.

No hay racha que dure mucho tiempo y con toda seguridad como ha ocurrido en toda su historia, vuelvan a remontar el vuelo hacia los lugares privilegiados y una vez mas sean considerados entre los favoritos para disfrutar el cetro.

ESTRATEGIA

Jesús Prado, ex-internacional y en dos ocasiones mundialista, quien defendiera la camiseta de Cruz Azul, durante largos años. Pachuca y la del equipo al cual dirige actualmente, lleva cuatro temporadas al frente del equipo. Conoce a la perfección a sus hombres y la confianza depositada en sus novatos le permitió subsistir adecuadamente a los titulares que debieron tomar en receso en la batalla por inoportunas lesiones o por penas impuestas por la Comisión Disciplinaria.

Su serenidad en los momentos difíciles le da la frialdad para tomar decisiones que le llevan a resolver los problemas, trocándolos en ventajas.

ELEMENTOS

José Luis Samano a punto de ser orillado al retiro, encontró en los electricistas un nuevo derrotero en su carrera. Es toda una seguridad en la defensa de los tres palos. Ágil, valiente y con magnifica colocación le hace un cancerbero difícil de batir. Antes jugo en Universidad y en Pachuca.

Estos son sus mastines: Francisco Thompson del DF, tiene 25 años. Estuvo del 76 al 81 antes de ir dos años al Puebla y retorno esta temporada al equipo que le vio nacer. Roberto de León, 22 años, esta en el equipo desde 1978 y junto con Francisco Tovar cubre la central; Jose Salatiel, un jovencito de 18 años, esta cumpliendo su segundo año y es un comodín del cuadro bajo; Manuel Ifarraguerri, con 24 años, tiene cuatro años en el conjunto, un lateral de ataque con marca perruna que sabe atacar.

Los volantes, todos ellos expertos en los menesteres de organizar los ataques y cerrar los conductos a su arco son: Francisco Nuñez, de 25 años, es el ofensivo, con la bella virtud de la improvisación, crea los ataques; Rafael Jiménez, cuenta 25 años y es de los mas veteranos, pues llego al conjunto en 1977. de poderoso remate de cabeza, es un constante peligro para las metas enemigas; Sergio Bermúdez, 23 años jugo para Universidad y Cuautla, antes de convertirse en rojiblanco, esta con el equipo desde 1979, es otro de los comodines.

Estos son los artilleros: Eusebio Martínez, de 23 años, ya probo suerte en la Primera División, al jugar para Puebla en los años de 80/81 y la temporada 81/82. Antes había jugado con Nuevo Necaxa del 78 al 80: Rodolfo Yukio, tiene 21 años de edad y hace sus primeras armas en el fútbol rentado; Oscar Corona, cumple su séptima temporada en el conjunto y a sus 26 años tiene un futuro promisorio, es un constante anotador.

FUENTE: Solo de Futbol Num. 23 del 4 de marzo de 1984

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Leyendas Necaxistas: Horacio Casarin Garcilazo al Salon de la Fama del Fútbol

El dia de ayer en Pachuca, Hidalgo fue intronizado al Salon de la Fama del Futbol Don Horacio Casarin Garcilazo Q.E.P.D,  idolo necaxista y nacional y con una gran trayectoria como jugador, como tecnico y sobre todo como un gran ser humano.

Felicidades a toda su familia y a Horacio que seguro fue testigo de la esplendida ceremonia.

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LEYENDAS NECAXISTAS: EDUARDO VILCHES

Defensa central de mucha garra, entrega y pundonor

Eduardo Enrique Vilches Arraigada nació en el 21 de abril de 1963 en Chile.

Debuto prefesionalmente con el Colo Colo chileno y con este equipo fué tetracampeon al obtener los Campeonatos de 89´, 90´, 91´ y 93

Tambien jugo para Magallanes, Malleco Unido, Universidad Católica y Cobreloa en Chile. Por estas razones fué que Manolo Lapuente recien nombrado Director Tecnico del Necaxa en sustitucion del argentino Roberto Saporiti lo trajo a Mexico para reforzar la defensa, dandole a esa linea la solidez necesaria y haciendo junto con Octavio “El Picas” Becerril una pareja de centrales de leyenda.

A sus 31 años, volvio a ser campeon ahora con Rayos en la 1994-1995 y el año siguente tambien.

Nunca tuvo bajo su rendiminento, siempre fue a cada pelota. Usó el numero tres, hasta el Verano 1998 donde cambio al 19 debido a que Sergio Almaguer lo uso. Consiguio otro titulo, esta vez venciendo al Guadalajara en el 98, pero “Lalo” se fue expulsado al minuto 89′ del juego de ida, cuando jaló a un viejo conocido, Ricardo Pelaez, cuando este se escapaba y recibio el carton rojo junto al tecnico Arias.

Aun en su ultima temporada jugo todos los partidos. Dejó a los Rayos despues del Verano 99 para fichar con le Cobreloa de Chile en el 2000 donde se retiró profesionalmente.

En el año de 2005 participo con el equipo Cruz Azul como Gerente Deportivo y el 1 de Diciembre de 2010 fue nombrado Director Deportivo de los Reboceros de La Piedad.

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LEYENDAS NECAXISTAS: Efrain “Cuchillo” Herrera

El dia de ayer mientras especulabamos en el Facebook y en Twitter sobre un posible relevo en la Dirección Técnica de Necaxa y entre otras muchas posibilidades, mencionabamos ex-jugadores necaxistas, alguien me pregunto sobre la “vida y milagros” del aguerrido y siempre bien recordado Efrain “Cuchillo” Herrera.

Me di a la tarea de buscar y resulta que esta con los Xoloitzcuintles de Tijuana y aparece como utilero, aunque realmente funge de Auxiliar Tecnico. Les comparto un reportaje de Efrain donde habla del “mejor partido de su vida” que sin duda y como todos recordamos fue la vuelta de la Gran Final de la Temporada 94-95 en el Estadio Azteca, donde Necaxa derrotó a Cruz Azul 2 goles por 0 con anotaciones de Alex Aguinaga e Ivo Basay, para con un global de 3 goles por 1 acceder al primer Campeonato de Liga en la era profesional de los Rayos del Necaxa.

En aquel entonces Julio Zamora jugardor de origen argentino, extremo derecho de Cruz Azul era la figura y quien surtia de balones a Carlos Hermosillo, en ese momento centro delantero de Cruz Azul y “El Cuchillo”, haciendo gala de su apodo, con un cuchillo entre los dientes practicamente seco a Zamora, volviendo totalmente inoperante el ataque cementero y siendo factor fundamental para la obtención del título.

Aqui les dejo el relato:

“ESA FINAL NO LA PERDIAMOS NI EN TRES DIAS”

Efraín Herrera, ex defensa férreo, recuerda el título 94-95 que Necaxa le ganó a Cruz Azul

Efraín “Chuchillo” Herrera, se enorgullece de su época en el futbol profesional, en el que se le caracterizó por ser un defensa muy sólido, difícil en la marca, capaz de contener a los artilleros más habilidosos y contundentes.

La actuación que más recuerdan de él los aficionados a los Rayos, fue la que tuvo en la final de la temporada 94-95, cuando conquistó el titulo de liga ante Cruz Azul, en un partido en el que su técnico, Manuel Lapuente le encomendó marcar personalmente al habilidoso extremo argentino de La Máquina, Julio Zamora. Lo hizo de manera impecable y el principal asistente del goleador cementero Carlos Hermosillo, poco pudo aportar para evitar la caída con global de 3-1, en una final en la que los azules se veían como favoritos.

Sin embargo, el popular “Cuchillo” se regodea, entrevista con ESTADIO, al decir que Zamora no fue el único que sufrió ante su pegajosa marcación: “Fue bonita esa actuación, pero igual de bonita fue cuando en cuartos de final también marqué a (Osmar) Donisete, que era muy difícil, en semifinal marqué a Misael Espinosa y eso que yo estaba amonestado desde el primer minuto”, comenta con su estilo desenfadado de expresarse.

Minutos antes de participar en un partido entre ex futbolistas y padres de familia de jóvenes de preparatoria beneficiados por un plan de asistencia, disputado en el estadio Jesús Martínez Palillo, Herrera, cuyas entradas eran sobre el límite del reglamento, recuerda lo que le dijo Manuel Lapuente aquella tarde del 4 de junio de 1995: “Tenemos que ganar hoy dos partidos: tú anulas a Julio Zamora y nosotros al resto del Cruz Azul y somos campeones.

Con ese título, Necaxa volvía a coronarse tras 56 años de no hacerlo, aunque era su primer título en la época profesional. En conjunción con jugadores como Ivo Basay, Alejandro Aguinaga, Alberto García-Aspe, Ricardo Peláez, el “Cuchillo” y el Necaxa revalidaron su título en la temporada 95-96 y adquirieron el mote del “equipo de la década”.

Herrera tiene aún en mente esa tarde en la que los Rayos (hoy en la Liga de Ascenso) consiguieron el primero de tres títulos que tienen en la era profesional: “En los vestidores no nos echamos porras, nos tomamos de la mano y rezamos. Peláez nos dijo: ‘Vamos a rezar a la virgen de Guadalupe: ellos (Cruz Azul) han de estar a pide y pide, nosotros, no. Vamos a ofrecerle nuestro esfuerzo, que gane el mejor y que nadie salga lesionado’. Es por eso que ese partido jamás lo podríamos perder: mientras la tribuna decía: ‘azul, azul’, nosotros nos hacíamos más fuertes. Recuerdo que estaba en la banca el ‘Ratón’ Zárate, entonces imagínate qué clase de equipo teníamos, era muy seguro que ese partido no lo perderíamos ni en tres días”, concluye.

El oriundo de la colonia Balbuena, Efraín Herrera González fue bautizado como el “Cuchillo” por el comentarista José Rogelio Ezquerra y fue un “egresado” de la cantera de los Pumas de la UNAM, equipo con el que compartió vestidor con Hugo Sánchez y Jesús Ramírez.

Después pasó al Curtidores, en donde se le bautizó con el apodo que le acompañó por siempre. También pasó por Atlas, América Pachuca, pero su mejor época como profesional la vivió con el Necaxa. Actualmente, en la página de la Federación Mexicana de Futbol aparece su nombre registrado como utilero de los Xoloitzcuintles de Tijuana, el equipo benjamín de la Primera División Mexicana.

También le entró al futbol americano
Cabe destacar que el “Cuchillo” también probó suerte en el futbol americano con el equipo del Politécnico dirigido por Jacinto Licea, incluso participó en partidos en contra de los Pumas.

FICHA
EFRAÍN HERRERA
Posición: Defensa lateral derecho
Nacimiento: México, DF, 28 de Octubre de 1959
Palmarés: dos títulos de liga con Necaxa (94-95 y 95-96), campeón de copa y de la Concacaf en 1995
Clubes: Pumas, Curtidores, Atlas, América, Pachuca y Necaxa

Fuente: estadiodeportes.com

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LEYENDAS NECAXISTAS: Manuel Lapuente

Por: Juan Carlos Igartua

La Catedral Rojiblanca recuerda hoy a otra gran LEYENDA NECAXISTA de los sesentas: Manuel Lapuente.

Manolo llego a Necaxa procedente de Monterrey donde nunca dio el estirón y de inmediato se convirtió en el goleador del equipo, haciendo una mancuerna inolvidable con Javan “El Popeye” Marinho. En los tiempos en que el equipo se hizo famoso por “Los Diez Minutos del Necaxa” donde del 35 al 45 revertía marcadores en forma inverosímil, Lapuente aporto gran cantidad de goles.

El 6 de marzo de 1967 se publica esta entrevista realizada por el tocayo Juan Carlos Neri que hoy revivimos a traves de EL TÚNEL DEL TIEMPO.

Manuel Lapuente: El “Niño Popoff”

El Cañonero Mexicano del Necaxa

Le molesta que le digan “niño popoff”, aunque viva en Las Lomas y se codee con lo mejor de nuestra sociedad.

Pero a los 22 años de edad es ya el mejor goleador mexicano, y ante si tiene un panorama extraordinario.

Manuel Lapuente es el hombre de nuestra entrevista. Le conocimos en Monterrey cuando hacia travesuras con la pandilla de Roberto Scarone; algo sucedía entonces; cuajaba la jugada genial, de muchos riñones, anotaba el gol de alarido… y desaparecía poco después de la alineación

En verdad, creo que no hay explicación que aclare por completo aquellos tiempos mios con el Monterrey -se confiesa-, me alentaban los aficionados, me aconsejaban buenamente mis compañeros, pero en realidad faltaba un espíritu colectivo de lucha y muchas cosas no salian como todos esperábamos; allí estaba Lostanau, y el bueno de Fello Hernández, Terron, Lama, en fin, toda la pandilla. Pero el estirón final nunca lo dábamos Y así pasaba el tiempo. Me pareció entonces que no tenia yo la suficiente oportunidad de alinear con cierta regularidad, pero de ningún modo reniego de haber vivido aquellas experiencias en esa hermosa ciudad. Si bien una hepatitis me mando a la cama y acabe por volver con los mios.

Al fin tuve la ocasión de libertarme, y retornar a mi México, aunque algunos me creyeron norteño, por razón fácil de suponer. Vino la oferta hecha por el Necaxa, y acepte el trato. De inmediato encontré una camaradería vivaz, sentida y presentí que algo bueno tendría que resultar de aquello, tanto para el club como para cada uno de los integrantes.

En realidad todo salio bien, excepto que no logramos alcanzar a los lideres del campeonato. Yo empecé bien y para septiembre del año pasado ya tenia hechos siete goles. Siempre he tenido una especial facilidad para colarme a la zona de gol, y hacer las anotaciones. Me dicen que llevo conmigo un cierto tono dramático en mis entradas al area chica, no se, yo me limito a echarle valor al asunto, y la mayor parte de las veces todo sale bien.

Eso si, como delantero que gusta de entrar a conseguir su objetivo, tengo dificultades con algunas defensas; para no citar mas que a dos, hablare de los hermanos Loza Gil y Efraín del León; son dos auténticos mastines y bastantes pruebas de ello me han dado.

En casi todas las ocasiones en que nos enfrentamos, me pegan hasta decir basta. Usted sabe, los delanteros en los tiempos que corren, estamos un tanto en desventaja sobre los que defienden. Todos vimos el trato criminal dado a Pelé en el Campeonato Mundial de Londres, eso, como muestra de lo que nos sucede a todos los integrantes de los cuadros ofensivos.

Pero así es esto, y como todo, también tiene su aspecto positivo; ninguna sensación mas placentera para mi, que estrellar el balón en las redes. En cuatro años mas terminare mi carrera de Ciencias y Técnicas de la Información, en la Universidad Iberoamericana.

Es aun pronto para saber si al termino de mis estudios dejare el fútbol, quizá no, porque lo llevo muy adentro. Esto después de que hace tiempo cuando viví en Estados Unidos de Norteamerica, me apasione por el fútbol americano, y también por la natación

Hoy, Lapuente es un distinguido anotador, y ha entrado plenamente en la gran sociedad del fútbol Aunque le disguste que lo consideren un “niño popoff”.

FUENTE: Deporte Ilustrado, 6 de marzo de 1967. Numero 168

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LEYENDAS NECAXISTAS: Carlos Albert Llorente

Por: Juan Carlos Igartua

El día de hoy EL TÚNEL DEL TIEMPO y LEYENDAS NECAXISTAS se visten de gala, ya que además de rendirle homenaje a un autentico y verdadero necaxista como hasta la fecha es Carlos Albert el reportaje que hoy les traigo sobre él, lo realizo en 1966 el Decano y Maestro de los Cronistas Deportivos en México: Don Teodoro Cano.

Como es la vida, ¿verdad amigos? Quien iba a decirle al buen Carlos Albert que al paso de los años albergaría la misma profesión de quien ayer lo entrevistaba.

Cuando ustedes lean este reportaje, conocerán mas a Carlos Albert, sin que él haya expresado una sola palabra.

Disfrutenlo.

DEFIENDE el honor de los Albert

Aquel chiquillo que correteaba por las calles en forma incansable pateando piedras, botes, pelotas y todo cuanto estaba al alcance de sus pies, hace ya 14 años se ha convertido en un respetable caballero que es un ejemplo como hombre y como deportista para las nuevas generaciones, a pesar de que solo cuenta con 23 años de edad.

Nos referimos a Carlos Albert Llorente, un muchacho sano que es querido y admirado no solo en la calle Suderman de la colonia Chapultepec Morales, donde vive, sino en todas partes donde él se para.

Y es que el muchacho ha aprovechado la educación que sus padres le inculcaron. Quien ha tratado a Don Carlos Albert padre, sabe perfectamente que es un caballero recto y gentil, como hay pocos.

VIDA RECTA, EJEMPLAR

Esa es la gran herencia que dejará a su primogénito que sigue sus pasos llevando una vida recta, limpia, no solo en el aspecto deportivo, sino también en el privado.

Todo esto lo hemos observado no solo en el trato que tenemos con Carlos, de cronista a deportista, sino también por las referencias que hemos recopilado entre sus vecinos de Suderman, en la colonia Chapultepec Morales.

Esa arteria es como un gigantesco hogar en donde vive una numerosa familia feliz, llevando cada quien su existencia, pero tratando de tenderse la mano fraternalmente.

Algunos vecinos de los Albert ya tienen viviendo ahí mas de 14 años, otros apenas llevan cinco o seis, pero la verdad es que todos integran una gran familia.

EN EL 211

En días pasados fuimos a la casa del futbolista, en el numero 211 de Suderman. En un abrir y cerrar de ojos estábamos rodeados de vecinos. Personas finisimas con un carácter alegre que contagia a cualquiera.

Carlos Albert pidió disculpas por no atendernos en su casa, debido a que esta en reparación; sin embargo, nos invito a pasar a la residencia de sus tíos, el ingeniero Luis Sela y la señora Dolores Llorente de Sela, que tienen una residencia primorosa en el numero 217, también en las calles de Suderman.

La familia Sela fue muy gentil al permitir que en su casa se hiciera la reunión con Carlos y sus vecinos. En un momento la reunión informal adquirió un tono no de fiesta sino de alegre tertulia familiar, como si hubiera sido planeada con anticipación.

Los primos de Carlos hicieron funcionar el tocadiscos obsequiandonos música tenue. Repartieron refrescos y copitas de vino dulce a todo el mundo.

Alguien pregunto el objeto de nuestra visita y pusimos en antecedentes a los vecinos del estupendo jugador del Necaxa.

UN MUCHACHO SANO

Junto a nosotros estaba el señor Enrique Aracil R. Gerente de Comercial Danesa, S.A., que vive justamente al lado de la casa de Carlos Albert.

 

El señor Aracil nos dijo:

Tengo cinco años de conocer a Carlos y no le voy a mencionar su carrera deportiva, ya que mis ocupaciones me impiden verlo jugar con frecuencia, aun cuando soy muy aficionado al fútbol Pero si voy a Hablarle de Carlitos como hombre cabal y recto. Es un muchacho sano del cual no se tiene ninguna queja. Sigue una linea recta no solo en su carrera deportiva, sino en su vida en general”.

Le voy a contar un detalle que paso hace unos días y que pinta tal cual es a Carlitos. En uno de sus tantos gestos de cortesía, acudió a mi casa para saludarme y yo le invite una copita de ese vinillo dulce que hay en casa. Carlos, por educación, acepto lo que le ofrecí, y puedo asegurarle que apenas y lo probó. Después se disculpo conmigo. Dijo que lo perdonara, pero que esas cosas estaban vedadas para él. Este es solo uno de los muchos gestos de rectitud que le puedo contar del muchacho al cual queremos y respetamos en toda la cuadra”, termino diciendo el señor Aracil, quien hace 40 años fue portero en España, del equipo Hércules de Alicante.

EL VECINO IDEAL

Por cierto, el señor Aracil nos dijo que el hermano menor de Carlos, Jorge, llegara a ser gran jugador de fútbol

 

Lo he visto jugar en la calle y apunta facultades que no he observado en otros chiquillos”.

Estaba tan animada la reunión que las “primitas” Joe Hilderbrandt y Jale Talley, que están de paso en nuestro país, hospedadas en casa de los familiares de Carlos, se acercaron al grupo. Con simpatía nos informaron que desde que vieron jugar al Necaxa frente al Monterrey, son adoradoras del fútbol, y ya hacen planes para ir a ver al equipo de Carlos contra el Atlante.

La señora Sánchez, que vive en el 236 de Suderman, conoce a Carlos “desde que era así de pequeño”. Siempre fue un muchacho inquieto y afecto a sobresalir en todo lo que intentaba, lo que ha logrado conforme han pasado los años.

Carlos es un ejemplo para nuestros hijos. Yo bendigo al cielo por tener a un vecino como él, pues todos los chiquillos quieren imitarlo en vez de convertirse en rebeldes.

Como jugador, también creo que es de los mejores. Antes de que Carlos jugara en el Necaxa, este equipo me caía mal, y mi equipo preferido era y sigue siendo el Guadalajara. Pero ahora son dos mis equipos predilectos: El Necaxa y el Guadalajara, aunque cuando los tapatios se enfrentan al equipo de Carlos yo sigo echándole porras a ellos”.

La señora Charlotte de Abuasale que vive en el numero 213, tiene cinco años de conocer a Carlos. Como todo mundo, habla profusamente de las grandes virtudes del defensa central electricista.

No soy muy afecta al fútbol pero todo mundo sabe que soy necaxista. En ocasiones cuando juega el Necaxa y nosotros estamos divirtiéndonos en el boliche, por el sonido local nos anuncian: A la familia Abuasale se le informa que el marcador entre Necaxa y “tal equipo” es “este””.

La señora Maria Valdez de Gómez tiene de conocer a Carlos mas de 15 años. Como el resto de las vecinas, que de hecho fueron colonizadoras de la Chapultepec Morales, recuerda con alegría las travesuras del muchacho.

CUANDO NIÑO

 

 

 

 

 

 

 

Recibiendo el beso de su hermanita

 

 

 

 

 

 

 

En una ocasión tuvo que ir corriendo su abuelito para sacarlo de una reja en la que se había atorado por andar jugando a la pelota. ¡Quien iba a pensar que ese chiquillo nos iba a dar tantas satisfacciones al pasar los años! Porque nosotros queremos a Carlitos como un miembro de la familia y cada éxito suyo nos enorgullece y lo sentimos nuestro”.

En esta calle de Suderman viven, entre niños y jóvenes, nada menos que 150. No hay duda de que todos desean imitar a Carlitos. Yo creo que si se hiciera un campeonato de Barrios, el nuestro seria invencible, pues todos juegan fútbol y no lo hacen mal”.

Hablamos con casi todos los vecinos.

La señora Rosi C. De Aracil, que vive en el 213 interior 4, La señorita Cristina Abuasale, El señor Edmundo Abuasale, también del 213. Departimos con gran parte de ese numeroso grupo de jóvenes y niños y no hubo uno solo que no imite y respete a Carlos Albert. Conozcalo mejor.

FUENTE: Deporte Ilustrado, 24 de Octubre de 1966, Num.150

 

 

 

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